De todo un poco.
Me duele la espalda y no sé a qué atribuirlo.
Esta semana viene siendo muy de mierda y dudo que pueda empeorar. Yo estoy sin trabajo desde hace meses y mi hermana, que era tranquilamente el sostén en este tiempo, también se quedó sin laburo.
Yo, me digo siempre, algo voy a conseguir, pero ese auto ánimo que me suelo dar para no caer en depresión ya ni me lo creo.
¿De qué puedo trabajar sin estudios en una economía que castiga a todos con la pobreza y la marginalidad? Pues en Misiones se me ocurre que puedo salir a vender chipas. El problema es que para hacerlo necesito un pequeño capital que no tengo. Bueno, tampoco es que me agrade la idea de salir a hacer eso cuando siempre fui un tipo bastante vergonzoso, pero si no lo hago nos van a comer los bichos, como decía mi viejo. Hablando del viejo, ¡Cuánta falta nos hace! Él siempre encontraba una solución a los problemas. En fin, este pequeño resumen de mi semana alcanza por ahora. Al que me haya leído, muchas gracias.